Asociación Progreso Inmunología

Presidente Prof. José Peña

COVI-19, Estrés y Sistema Inmune

20. 12. 12
posted by: Prof. José Peña

COVID-19, Estrés y   Sistema Inmune.

La pandemia que estamos sufriendo, Covid-19, está creando en muchas  personas situaciones de enorme de desasosiego, desesperanza, ansiedad, soledad en los mayores, angustia de haber perdido a un ser querido, la preocupación de no contagiarse,  la incertidumbre de lo que ocurrirá hasta disponer de una vacuna eficiente, etc. Todo esto está desembocando en una situación de estrés crónico que es preocupante, máxime cuando se suma al que ya la sociedad viene padeciendo debido al estilo de vida moderna donde la competitividad en el trabajo y la falta de actividad física,  son la norma.

Este estrés crónico no es nada saludable, sino todo lo contrario, es nefasto para la salud de las personas y para el sistema inmune que queda muy debilitado en sus funciones defensivas y como consecuencia hace a las personas más susceptibles a infecciones y cáncer y  además descontrola al sistema  inmune por la inflamación que termina produciendo (Figura   E-2 ).

Concretamente, esta situación,  es muy perjudicial para las personas mayores muchas aisladas de sus familiares, lo que les hace  ser más vulnerables. Sabemos   cómo estas personas cuando viven solas muestran una mayor reactivación frente a  virus, que normalmente se encuentran inactivos (latentes) como el herpes zoster, en comparación con otros mayores que viven con más apoyo familiar.

Esta situación de estrés por alarma continuada,  fue observado por primera vez por  Selye (1936), quien describió que se producía una atrofia de los órganos vitales del sistema inmune, como el timo donde se forman los linfocitos T, y los ganglios donde se almacenan las células inmunocompetentes lo que conducía a un estado de inmunodeficiencia que hacía a las personas más susceptibles a infectarse por patógenos.

El impacto  en la salud del estrés crónico es enorme. Prueba de  ello es que según  la  OMS,  este tipo de estrés crónico será la mayor causa de muerte en el mundo civilizado en 2025. Esto nos lleva a concluir que el estrés cuando es de larga duración, como ocurre en muchas personas, y principalmente ahora que estamos inmersos en la pandemia del COVID-19, no es nada  beneficioso (Figura E-1).

El estrés actúa sobre las células del sistema inmune de dos formas muy diferentes. Una a través del cortisol producido por la corteza suprarrenal estimulada por el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal con efecto inmunosupresor y antiinflamatorio. Y la otra a través  del sistema simpático que activa también a la suprarrenal que producirá adrenalina con efectos proinflamatorios sobre las células inmunes. La coordinación de ambas vías es muy importante porque de ello depende que el estrés sea beneficioso defendiendonos,  por ejemplo huyendo de un peligro inmediato, o perjudicial cuando actúa permanentemente sobre el sistema inmune  en cuyo caso es perjudicial (Figura    E-3)  

Por ello cuando el estrés es de corta duración (agudo) y particularmente si  es de tipo físico, ni es malo ni es una enfermedad. En este caso, cuando aparece un estímulo físico o emocional nuestro organismo activa el sistema de alarma que de manera inmediata inicia la producción de adrenalina y después cortisol. La conjunción de ambas hormonas es perfecta, pues la descarga de adrenalina que activa el sistema  cardiorespiratorio de alarma o de huida, que sabemos, es de carácter inflamatorio debido a que  también se activan los neutrófilos que sabemos producen citocinas pro-inflamatorias y radicales libres (Figura E-2). Es después cuando se produce el cortisol que sabemos es antiinflamatorio y de tipo inmunosupresor con el fin de llevar al organismo a la situación de reposo original.

La diferencia entre estrés agudo y crónico,  se debe  a que en el primero (agudo) la liberación de adrenalina y cortisol, que son los grandes protagonistas de este proceso, se producen de manera puntual y de esa forma preparan al organismo, por ejemplo, para la huida que  sabemos nos salva la vida gracias al “subidón” de adrenalina. Es más tarde cuando se produce cortisol que viene a recomponer la situación origina por su efecto antiinflamatorio. 

Sin embargo durante el estrés crónico se libera también adrenalina y cortisol pero como ambas hormonas  se están generando permanentemente se produce un enorme deterioro  del sistema inmune por cuanto que se están superponiendo en el tiempo sus efectos  (Figura E-2) 

La acción supresora continuada del cortisol se debe a que provoca una reducción de eosinófilos y linfocitos en sangre. Además produce cierta atrofia del timo que es esencial para el sistema inmunitario, y por tanto de los linfocitos T. En consecuencia, el individuo que lo sufre puede tener una alta  predisposición a padecer enfermedades infecciosas.

Esta inmunosupresión producida por el estrés crónico es la que conduce a los problemas que  estamos viendo en la pandemia del coronavirus. Esto es grave porque esta incapacidad de respuesta del sistema inmune puede abrir las puertas a todo tipo de infecciones, sobre todo virales. Lógicamente esto no es positivo, precisamente en un momento en el que debemos de disponer de un sistema inmune fuerte  frente al SARS-CoV-2 que tenemos rondando en estos tiempos de pandemia. 

En resumen, el estrés permanente, que suele ser psicológico, cursa con altos niveles de cortisol y cierto aumento de adrenalina, lo que  origina un doble problema: inflamación porque la adrenalina activa y moviliza los neutrófilos e inmunosupresión porque el cortisol bloquea la formación de nuevos  linfocitos  circulantes  (Figura E-2 ).

La expresión en latín clásico ‘Mens sana in corpore sano’, fue ya preconizada por el autor romano Décimo Junio Juvenal ( siglo I d.C.). Pues efectivamente se necesita una mente sana que no dé cobijo al estrés crónico para que  libre al cuerpo de los males derivados del mismo.

¿Cómo neutralizando el  estrés psicológico, ayudamos al Sistema  Inmune?Hay muchas formas, todas ellas al alcance de todas las personas. Por ejemplo, con unas pocas respiraciones profundas se puede sentir un alivio inmediato en el estado de ánimo. El yoga, es un buen aliado para cuidar el cuerpo y la mente, pues en estos tiempos duros esta actividad relaja la tensión muscular a la vez que mejora la condición física y libera la mente de tensiones emocionales. 

También, nos podemos liberar del estrés eliminando las fuentes que lo provocan como un excesivo apego a las noticias en donde, a veces, abundan los datos pesimistas, por lo que es necesario buscar fuentes de información fiables. Además hay que practicar cierta actividad haciendo ejercicios de no mucha intensidad pero cada día en casa o fuera.

El diálogo con amigos, vecinos y  familia, es necesario, incluso  por teléfono. También leer todo lo que se pueda y oír  música, atender la cocina o hacer bricolaje casero. Hay que dormir lo justo ni poco, (menos de 6 h.) ni mucho (más de 10 h.) para mantener el ritmo circadiano normal día-noche-día, para que no se produzcan desajustes en los niveles de melatonina, que regula dicho reloj biológico.

 

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