Asociación Progreso Inmunología

Presidente Prof. José Peña

Por dieta inadecuada

Todos sabemos cómo los humanos hemos tenido de sobrevivir y evolucionar en un mundo extremadamente competitivo, cambiante y a veces inhóspito. Cada individuo ha tenido que  defenderse y procrear para garantizar su continuidad en el tiempo y, a la vez ha tenido que, alimentarse para mantener su propia vida. 

La búsqueda de alimentos  ha sido gran importancia en la evolución humana al igual que cualquier otro mamífero.  Ello  le ha permitido mantener, renovar y reparar los músculos, huesos y otros tejidos  y además ha servido como combustible que proporciona la energía y vitalidad  necesario  para mantener la vida y realizar actividad física y mental.

Pero no todas las formas de alimentarse son  aconsejables. En general podemos decir que una buena dieta debe de contener los nutrientes adecuados y en las cantidades correctas  para la salud y para el Sistema  Inmune.  Pero ojo,   también  puede  contribuir la dieta al deterioro  de nuestras defensas cuando  contiene insuficientes  cantidades nutrientes (carbohidratos, lípidos y proteínas)   o carece  de vitaminas y minerales que el sistema inmune necesita.

En este capítulo estudiaremos ¿Cuándo la dieta es perjudicial para las defensas? Y ¿cuáles son las características que las hacen inadecuada?

Como el  sistema  inmune  necesita  una  gran  cantidad  de recursos del propio cuerpo  para funcionar, cualquier  carencia  de nutrientes esenciales en la dieta le afecta.  Por el contrario  cualquier  exceso, sobre  todo  de  grasas, puede también afectar negativamente a las defensas  nos.

Con toda la razón Maimónides decía: “todas las enfermedades que sufre el hombre, o al menos la gran mayoría, son consecuencia de una alimentación deficiente o desmesurada”. Ya lo decían  también en la Grecia antigua  e incluso lo escribieron en el frontispicio de algunos monumentos religiosos “todo  con  moderación  y  equilibrio”   esto  es  ni  mucho  ni  poco.  ¿Quién no ha oído en alguna ocasión la frase  "en la moderación está la virtud".

Lo que comemos puede ser perjudicial para el sistema inmune cuando no se ajusta en  cantidad o en  las proporciones de sus componentes  o incluye sustancia con productos tóxicos.  Esto lo amaizaremos en los  tres supuestos siguientes cuando la dieta contiene a) Insuficiente cantidad de componentes (dieta del hambre), b) Excesiva cantidad  de nutrientes (dieta de la opulencia) o c) Cuando contiene productos insanos o incluso tóxicos.

 

Dieta  insuficiente y sistema inmune

La dieta puede ser insuficiente por muchos motivos. Por escasos nutrientes como grasa, proteínas o carbohidratos,  insuficiente aporte de  vitaminas y  minerales o porque los componentes de la dieta  estén en desequilibrio.

Dietas insuficiente  en nutrientes

Entendemos por dietas insuficientes aquellas que contienen muy baja cantidad de proteínas y que además poseen un mínimo de componentes energéticos  (menos unas  1.500  caloría /día).  Este tipo de dieta es  muy perjudicial para la salud porque hace que las  personas  no solo no pueden realizar con normalidad la actividad física y mental de cada día, sino que además está demostrado que se debilita sus defensas inmunológicas..

Hemos de mencionar que la causa más frecuente de inmunodeficiencia en todo el mundo es el bajo consumo de proteínas y aporte de energía que, como decimos, produce un deterioro  significativo en la inmunidad. Apoyando estos datos existen múltiples   informes  del Consejo  Europeo  Sobre  Alimentación (EUFIC) y la OMS.

Esto ocurre porque en estos estados de desnutrición el cuerpo tiende a dar prioridad al consumo energético del cerebro y esto debilita al sistema inmunológico que queda sin  nutrientes ("gasolina") para su funcionamiento.

Este tipo de dietas afectan fundamentalmente al timo, que al ser la fábrica de linfocitos T, éste produzca  cantidades muy bajas,  lo que hace que los individuos afectados  posean una insuficiente respuesta inmune. Pero también se afecta la función fagocítica, la formación de anticuerpos y la producción de muchos mediadores reguladores de la inmunidad. Esto  explica que  el  individuo insuficientemente alimentado sea  propenso  a  todo  tipo  de  infecciones especialmente de aquellas conocidas como oportunistas por tener predilección de presentarse en individuos inmodeprimidos.

De hecho, se ha propuesto la valoración de la inmunocompetencia (grado de la respuesta inmune) por la Profesora Mónica de la Fuente de la Universidad Complutense de Madrid, como un buen indicador funcional, de gran sensibilidad en la estimación del estado nutricional de las personas.

No hemos de olvidar que una   de   la mayor causas de muerte ocurre en los pueblos donde existe “ hambre  crónica”.  En estos momentos,  no podemos olvidar que millones  de  hombres  y  mujeres,  niños  y  niñas,  no  comen  lo  suficiente  para disponer de  la energía necesaria que les permita desarrollar con normalidad una vida activa.  El caso extremo es cuando aparecen episodios de “hambruna”  que con cierta  frecuencia aparecen en ciertas poblaciones  del planeta. Así, hoy sabemos que más de 5 millones de niños mueren en el mundo por infecciones, por carecer de nutrientes básicos adecuados.

Se piensa que la mayoría  de las personas que pasan hambre viven en países en desarrollo y que es una   situación    ajena    al   mundo   más desarrollado, pero esto no es totalmente  cierto porque a diario vemos personas mal alimentadas en nuestra sociedad, unas veces por limitaciones presupuestarias y otras por alteraciones  psicológicas, como son los estados de  anorexia  severa, que perjudica gravemente a todo el organismo y especialmente al sistema inmune que pierde la capacidad de generar defensas sobre todo anticuerpos.

Sin embargo hemos de decir que hay que distinguir entre una dieta claramente insuficiente y aquella que representa tan solo un cierto grado de  restricción calórica y de alimentos, alarga la vida en contraposición con las dietas hipercalóricas propias de la  opulencia de los tiempos modernos, que lo que hacen, es  acortarla.

En todo caso es necesario tener cuidado con los regímenes restrictivos y de adelgazamiento extremo de menos de 1.200 kilocalorías al día porque pueden hacer disminuir la función inmunológica. Esto es una de las múltiples razones  para evitar las poco saludables "dietas milagrosas".

Dieta desequilibrada  en componentes.

La bulimia es el exemo de esto comuenfo de En la bulimia se produce ingestión masiva y descontrolada de alimentos, por lo general dulces, seguida de repetidos vómitos, inicialmente provocados pero que con el tiempo se tornan actos reflejos.

Cuando lo que comemos no contiene una alta variedad de nutrientes puede ser mala para la salud. Precisamente lo más beneficioso  de la  dieta mediterránea para las defensas,  es su pluralidad  en nutrientes,  vitaminas y minerales.  Esto se debe a su abundancia en verduras y frutas  sin olvidar las legumbres, el pescado   azul  y  productos   lácteos.

Efectivamente, es grave para el sistema inmune, la ausencia  en la dieta de ciertas vitaminas y ciertos minerales. Especialmente la carencias de aquellos que contribuyen a la acción antioxidante del organismo, como las vitaminas  C, E y A y los minerales zinc, cobre y selenio. 

Esto se debe a que el organismo a medida que crecemos está oxidándose  contantemente como consecuencia de su actividad metabólica y alto consumo de oxigeno e incluso como consecuencia de la acción defensiva del propio sistema inmune, gran productor de radicales libres precisamente como arma para eliminar bacteria y virus. De ahí que sean importantes los componentes que posean acción antioxidante con  lo que se compasearía en parte la acción oxidativa propia del  paso del tiempo organismo y de la acción defensiva del sistema inmune.

Es especialmente significativo el perjuicio causado por una dieta  inadecuada,  en personas mayores, donde ya de por sí su sistema inmune se encuentra deteriorado y los sitema antioxidantes se encuentran muy deteriorados.

Falta de vitaminas y sistema inmune

La falta de vitamina C debilita la formación de interferón y en consecuencia facilita las infecciones. Sobre todo la carencia de esta vitamina  está asociada con el padecimiento de resfriados y gripe con características más virulentas que cuando los niveles de esta vitamina son normales. Esta vitamina se encuentra sobre todo en cítricos como la naranja, el pomelo, el limón o el kiwi.

 La falta de vitamina A  debilita las mucosas que sabemos actúan como barrera natural frente a las infecciones. De ahí cuando falta esta vitamina aumente la susceptibilidad a infecciones, sobre todo de tipo respiratorio,  al abrirse la puerta  que facilita la entrada de gérmenes. Esta vitamina se encuentra  sobre todo en pimientos, zanahorias, tomates, espinacas y  lechuga,  etc.

La falta de  vitamina   D debilita el sistema inmune de forma  grave.  Aunque esta  vitamina se  asociaba exclusivamente  con  el desarrollo  de  huesos fuertes,  hoy sabemos que juega un  papel  en  la  prevención  de  enfermedades infecciosas  a  través  de  su efecto sobre el sistema inmune. Esta vitamina se forma de manera  natural en la piel  por la acción  de  la  luz  ultravioleta del sol y también algunos elementos como el atún, sardinas y Salmon, poseen esta vitaminas independientemente de que se suele añadirá la leche en algunos países. 

Falta de minerales y sistema inmune

 Los minerales como el zinc, selenio y cobre son especialmente importantes para fortalecer el sistema inmune de tal manera que su carencia produce  importantes defectos en las defensas. Esto es especialmente notorio en recién  nacidos y en personas mayores.

En concreto:

El déficit de zinc daña es importante porque es imprescindible para la división y crecimiento de las células. De ahí que se esencial para el sistema inmune que cuando es estimulado responde precisamente con la formación de verdaderas oleadas de nuevas células blancas. Debido a ello su déficit disminuye la respuesta inmune con menor producción de anticuerpos. El zinc, se encuentra en los huevos, productos secos, leche, pan, etc.

El  déficit de selenio  hace descender la movilidad de los neutrófilos y de su capacidad bactericida. Ello se debe a que el selenio actúa facilitando la acción de los enzimas antioxidantes que son especialmente importantes en las células del sistema inmune.  El selenio se encuentra en la leche, huevos, pescado, etc

El déficit de cobre produce disminución del peso del timo y una  menor producción de anticuerpos. El cobre se encuentra en Legumbres (lentejas, garbanzos, judías) cereales y frutos frescos.

 

Dieta en exceso  y sistema inmune

Es generalmente aceptado por nutricionistas e inmunólogos que no es bueno excederse en la cantidad de ingesta diaria, por ser perjudicial para el organismo y especialmente para el sistema inmune.

En concreto, la dieta  con alto contenido en grasas, es muy perjudicial para el  sistema inmune, sobre todo si va acompañada de falta de actividad física. Aunque la grasa  en la  dieta  es importante   por su alta  capacidad  productora  de calorías, su exceso  puede ser muy perjudicial para el sistema inmune por un efecto directo sobre el mismo  o  bien debido a la   obesidad  a  la  que  da  lugar.  Además se sabe que la ingesta elevada facilita la producción de radicales libre que  acelera la oxidación del organismo y facilita los fenómenos de inflamación crónica que es la “madre” de muchas de las enfermedades degenerativas que sufren las personas mayores.

Se dice que la grasa peor es la de la que se acumula en la barriga “grasa blanca” que  actúa como una glándula endocrina produciendo sustancias con pro-inflamatorias. Esto puede  explicar que las personas mayores obesas posean unas defensas debilitadas y consecuentemente sean  más propensas a contraer infecciones, desarrollar ciertos cánceres,   enfermedades autoinmunes, como artritis y diabetes  e incluso enfermedades degenerativas como diabetes y Alzheimer, entre otros.  Esto hace que en las personas  obesas tengan una esperanza de vida de unos diez años menos que las personas no obesas.

Es verdaderamente curioso y a la vez preocupante que en los países donde durante largo tiempo ha  predominado la dieta mediterránea,  conocida por su valor protector de la salud, se esté deteriorando tanto en los últimos años. Así a  pesar de que España es uno de los países donde este tipo de dieta ha sido habitual, en los últimos  años este patron de ingesta de nutrientes han cambiado notablemente dejando de ser saludable. Este fenómeno no es único en España, otros países tradicionalmente asociada a la dieta mediterránea  también están experimentando la tendencia de adoptar un estilo de vida más "occidentalizada" y menos saldable. Prueba de ello es que Los países donde la dieta mediterránea era antes  más habitual, como Italia o Grecia, presentan ahora una alta tasa  de  personas obesas, muy preocupante, sobre todo cuando se observa un extraordinario aumento en niños. Todo esto  viene agravado por el hecho de que la alta  ingesta de calorías  no viene acompañada por el consumo de las mismas, debido a la falta de actividad física en un mundo con comportadito cada vez más  sedentarios".  Así en la  actualidad un  25% de los niños españoles padece obesidad o sobrepeso, según se ha explicado en el Workshop Internacional Obesidad infantil por la Finut. Todo lo cual conllevará finalmente a un problema de incapacidad de mantener la inmunidad en niveles aceptables para nuestra defensas  a lo que se añade la dificultad de vivir  en un mundo cada vez más complejo por la globalización y el calentamiento del globo.

 

Dieta con productos insanos y sistema inmune

Tomar chucherías, bollería industrial, alimentos con alto  contenido  en  ácidos  grasos trans,  ácidos  grasos  saturados y bebidas  azucares son perjudiciales para la salud. Sobre todo por aumentar el riesgo de obesidad y consecuentemente de enferemdades cardíacas coronarias y  un  debilitamiento de las defensas. 

Además el alcohol en cantidades altas empeora la salud y el sistema inmune, al igual que  ocurre con la sal que cuando la consumimos en exceso. Se debe a que induce  enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal, osteoporosis y deterioro del sistema inmune lo que abre las puertas del organismo a infecciones y enfermedades autoinmunes.  

Según se ha publicado en la prestigiosa revista Nature, el  aumento de la ingesta de sal en la dieta puede activar la aparición de  enfermedades autoinmunes. Esto se puede explicar porque  la selección genética de los seres humanos fue originalmente  hecha para vivir en África subsahariana, donde  originalmente surge el “homo sapien”  y en donde apenas había sal. De ahí que el organismo humano  ha evolucionado consumiendo muy escasas cantidades de sal y a ello ha adaptado su modo de vida. De hecho el uso de la sal antiguamente se centraba en la preparación de  conservas de alimentos pero se ha ido extendiendo hasta el uso mayoritario actual en la condimentación de lo que comemos.

En cuanto al café,  está muy extendido   que no es bueno para la salud ni el sistema inmune pero esto debemos de no considerarlo en  términos absolutos.  Esto se ha atribuido a la cafeína que tiene una fuerte acción pro oxidante y por tanto mala para la salud. Sin embargo  por otra parte muchos investigadores entre Luis Ulloa de la Universidad de New Yersy  están viendo que posee también una acción antiinflamatoria que puede ser beneficiosa.  En todo caso, al igual que ocurre con el vino, probablemente el hábito de tomar varias tazas de café,  esto es con moderación, al igual que el beber vino en las comidas, no sea perjudicial, sino más bien beneficioso.  Consideremos que muchos de los pobladores de las Zonas Azules consumían y siguen consumiendo vino cuando comen, al igual que lo hizo  Jeanne Calment, la persona más longeva documentada científicamente  que vivió 122, por lo que fue incorporada al Libro Guinness de los récords, fumó la mayor parte de su vida y tomaba vino en las comidas.  

Se comenta el tema tabaco porque aunque no es una parte de dieta sí tiene gran interés, debido a que es el factor que más daño está haciendo por su efecto insaluble. El humo  del tabaco posee múltiples sustancias tóxicas como  monóxido de carbono, amoniaco y además múltiples  sustancias proinflamatorias y antioxidantes  que liberadas en los pulmones son  casusa  de  la formación de tumores sobre todo en  el aparato respiratorio.


Conclusión final

Podemos decir que para las defensas inmunitarias,  tan malo es una dieta en exceso como insuficiente, y que además las peores son aquellas que poseen muy poca variabilidad en su componentes. Así pues, las dietas más perjudiciales son aquellas que contienen:

·         Poca verduras, hortalizas, frutas y cereales

·         Poca cantidad de agua diaria

·         Escasas cantidades de pescado blanco y azul

·         No incluye aceite de oliva

·         Contiene abundante carne magra, azúcares  y sal.

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